Jeffrey Donaldson toma las riendas del DUP, el partido unionista de Irlanda del Norte

Jeffrey Donaldson, una figura moderada del unionismo en Irlanda del Norte, fue nombrado el martes nuevo líder del DUP, el principal partido de la provincia británica en plena crisis política agravada por las tensiones relacionadas con el Brexit.

Este diputado de 58 años debería convertirse en el tercer primer ministro en un mes de la provincia gobernada por el Democratic Unionist Party -partidarios de permanecer dentro de la corona británica- junto con los republicanos del Sinn Fein, partidarios de la reunificación con la República de Irlanda.

«Quiero aportar estabilidad», aseguró en un comunicado Donaldson, nombrado en un contexto muy tenso, a pocos días de que entren en vigor las nuevas restricciones al comercio entre la isla de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tras el Brexit, en el centro del conflicto entre Londres y Bruselas.

Donaldson instó al gobierno británico y a la Unión Europea a «intensificar sus esfuerzos» y a «reconocer los defectos» del protocolo norirlandés negociado en el marco del Brexit, muy criticado por los unionistas porque instauró, desde el 1 de enero, un estatuto aduanero particular para la provincia británica.

Al contrario que su predecesor Ewin Poots, no pidió la eliminación de esas disposiciones, que impedirán, a partir del 1 de julio, el envío de carne refrigerada a Irlanda del Norte, lo cual dio lugar a la denominada «guerra de las salchichas» entre Londres y Bruselas.

«El gobierno y quienes pretenden proteger la paz y la estabilidad deben actuar»

«El gobierno y quienes pretenden proteger la paz y la estabilidad deben actuar y tratar el Protocolo de forma que respete la integridad constitucional y económica del Reino Unido», subrayó Donaldson, que espera poder reunirse con el primer ministro, Boris Johnson, «en cuanto sea posible».

Edwin Poots, un fundamentalista protestante y partidario de una línea unionista dura, anunció su dimisión la semana pasada, al cabo de tres semanas en el cargo, víctima de una rebelión interna.

Antes había habido otra crisis parecida contra su predecesora
Arlene Foster, a la que se acusó de haber permitido que se establecieran controles aduaneros para el suministro de mercancías procedentes de Gran Bretaña, al otro lado del Mar de Irlanda, es decir, creando una frontera dentro del Reino Unido.

Tres décadas de violencia
El contexto es tenso en esta provincia británica de 1,9 millones de habitantes, marcada por tres décadas de violencia entre monárquicos, mayoritariamente protestantes, y republicanos, mayoritariamente católicos, con un saldo de 3.500 muertos hasta el acuerdo de paz de 1998.

Los unionistas están furiosos por el protocolo de Irlanda del Norte, que según ellos socava el lugar de la provincia dentro del Reino Unido y el flujo comercial. Para evitar reimponer una frontera física con la República de Irlanda -miembro de la UE-, el acuerdo mantiene a Irlanda del Norte dentro del mercado único europeo y de la unión aduanera para las mercancías.

«Me han asegurado que habrá cambios en el protocolo»

El descontento por el texto contribuyó a desencadenar violentos disturbios en Irlanda del Norte a principios de abril, que podrían resurgir durante las tradicionales marchas de julio organizadas por los unionistas.

En una entrevista con la BBC, Edwin Poots dijo el martes que había recibido garantías personales del gobierno británico sobre la cuestión. «Me han asegurado que habrá cambios en el protocolo (…), que el gobierno británico no va a tolerar que las cosas vayan así», dijo Poots.