Descubren al menos 180 cadáveres en fosas comunes en Burkina Faso

Al menos 180 cuerpos han sido descubiertos en varias fosas comunes en Djibo, una ciudad ubicada en el norte de Burkina Faso. Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que las fuerzas de seguridad del Gobierno podrían estar involucradas en estos crímenes cuyas víctimas son, en su mayoría, hombres pertenecientes a una etnia de pastores tradicionalmente nómadas (Fulani).

Según los analistas, los grupos terroristas suelen reclutar a miembros de la comunidad fulani por lo que los soldados, a menudo, arremeten contra estas aldeas a modo de represalia. «La evidencia disponible sugiere que las fuerzas gubernamentales estuvieron involucradas en ejecuciones extrajudiciales masivas», reza el informe de HRW, publicado el miércoles. Los testigos explicaron a la organización no gubernamental de derechos humanos que los cuerpos -algunos de los cuales tenían los ojos vendados y las manos atadas- fueron abandonados en grupos a lo largo de carreteras principales, debajo de puentes o en campos de la localidad de Djibo. Según HRW, los asesinatos tuvieron lugar entre noviembre de 2019 y el mes de junio, aunque la mayoría de los cuerpos no fueron enterrados hasta principios de marzo, después de que los residentes convencieron a las autoridades de que los cadáveres representaban un peligro para la salud pública.

Campo de exterminio
La directora de HWR en Shael, Corinne Dufka, urge al Gobierno a que los responsables sean procesados: «Las autoridades de Burkina Faso necesitan descubrir con urgencia quién convirtió a Djibo en un ‘campo de exterminio’». Una petición que podría volver a caer en saco roto. Por su parte, el Gobierno ha dicho que investigará los hechos, a pesar de que su ministra de Defensa, Moumina Cheriff Sy, intenta tirar balones fuera. Según ésta, los asesinatos podrían haber sido cometidos por grupos de yihadistas que vestían uniformes robados del Ejército. Es más, la ministra dice que para la población es difícil distinguir entre grupos terroristas y las fuerzas de defensa: «Son expertos cuando se trata de sembrar confusión y parecer miembros de las fuerzas armadas para la población». Sin embargo, esta versión parece improbable, puesto que la región está controlada por los militares y, por tanto, los grupos terroristas no suelen actuar en esta zona.

Burkina Faso ha estado luchando contra grupos militantes con vínculos con Al Qaeda y el Estado Islámico desde 2017. El conflicto, que también afecta a Níger y Mali, ha dejado a miles de civiles asesinados a manos de los terroristas, de las fuerzas de seguridad y los bandidos, y cerca un millón de personas han huido de sus hogares en los últimos cuatro años. En los últimos meses, las fuerzas gubernamentales han intensificado los ataques contra civiles en estos tres países del Sahel. El aumento de las denuncias de abusos cometidos por parte de soldados ha llevado a los líderes de la Unión Europea y del Sahel a advertir que aquellos militares declarados culpables de abusos contra los derechos humanos serán castigados severamente.