Una negociación histórica

El cónclave de presidentes comenzó ayer en una Bruselas virtual el intercambio de opiniones y propuestas en torno al Fondo de Recuperación, inspirado por Alemania y Francia. De su aprobación sin grandes modificaciones depende el éxito de la respuesta europea a la crisis del coronavirus.

Preocupan las resistencias de los llamados países frugales (Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca) y la insolidaridad de algunos socios como Hungría y Polonia que olvidan de donde viene su prosperidad. Pero es posible que a lo largo del verano se venzan sus resistencias y se pueda dar luz verde por unanimidad a este instrumento excepcional de financiación. Estamos a las puertas de un momento histórico en la integración europea. La Unión no se equivoca de crisis, reacciona con rapidez y contundencia y se propone apoyar a los países más dañados por la pandemia no solo con préstamos sino con subvenciones, para ahorrarles una crisis de deuda.

La financiación del fondo será a través de deuda común emitida por la Comisión, un precedente decisivo hacia la Unión Fiscal sin completar, esencial para la credibilidad del euro. Se trata de un salto cualitativo impensable hace un año. Sin embargo, el mayor apoyo a los Estados en dificultades seguirá viniendo del Banco Central Europeo, cuya actuación para garantizar la liquidez y reforzar el sector financiero ha sido esencial desde las primeras semanas del virus. Los mejores conocedores de esta institución advierten que sin la aprobación del Fondo y el impulso político que representa, el BCE no se sentiría llamado a actuar con tanta decisión.

La clave política que hace posible esta solución europea es el liderazgo de Angela Merkel, de regreso al puente de mando. La canciller va a hacer mucho más patente su legado europeísta durante la presidencia semestral alemana que comienza en julio. El gobierno español debe responder a la solidaridad europea con credibilidad, un concepto que exige seguridad jurídica, transparencia, grandes consensos y reformas (y mas pronto que tarde recuperar la disciplina fiscal). La condicionalidad se puede negociar con la Comisión pero sin credibilidad tardaremos demasiado tiempo en encontrar la senda de recuperación.