Tulsa, escenario del peor linchamiento masivo en la historia de EE.UU.

La matanza de Tulsa, en Oklahoma, es uno de los peores linchamientos masivos en la historia de Estados Unidos, que recientemente ha cobrado relevancia por su papel central en una popular serie de televisión de la cadena HBO que lleva por título «Watchmen». A causa de lo que casi un siglo después parece haber sido un malentendido en un ascensor entre un joven limpiabotas de raza negra y una operadora de un ascensor blanca, una turba racista acorraló a miles de afroamericanos en un barrio de la ciudad y arrasó con todo lo que encontró a su paso.

Durante aquellos disturbios, 35 manzanas del barrio de mayoría negra, que se conocía como Greenwood, quedaron arrasadas, después de ser saqueadas. Más de 1.200 edificios fueron destruidos. La Cruz Roja informó entonces de apenas una treintena de muertos, pero algunos historiadores están convencidos de que la cifra real es de unos 300.

El humo se eleva desde varios edificios en Tulsa durante los disturbios

Reuters
Las autoridades locales culparon a las víctimas por los disturbios, y mantuvieron detenidas sin cargos durante más de una semana a unas 6.000 personas. Los hechos ocurrieron entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1921, y acabaron con lo que se conocía como el «Wall Street negro», una próspera zona de negocios regentados en su gran mayoría por afroamericanos.

Ocultamiento de la verdad
Aquel linchamiento ha permanecido en la memoria de la comunidad negra de EE.UU. como una de las peores ignominias de su historia, una injusticia por la que no fueron compensados material o moralmente nunca. Sólo en 1996, ya 75 años después de los disturbios, se creó una especie de comisión de la verdad que investigó los hechos y que demostró que las autoridades locales no hicieron justicia en su momento, amparando a la turba blanca que actuó motivada por un despreciable racismo.

Para entonces, desde luego, los delitos ya habían prescrito. Es más, la matanza se ocultó activamente, y durante largas décadas los detalles y los registros históricos quedaron ocultos, lejos del alcance de periodistas e historiadores. Los muertos, por ejemplo, fueron enterrados en fosas comunes y los cuerpos nunca se encontraron.

Por todos estos motivos ha sido tan polémica la elección por parte de Trump de esta ciudad para su primer mitin desde que la pandemia de coronavirus pusiera entre paréntesis la campaña en marzo. Al presidente, sus detractores le acusan de no haber renunciado al apoyo de varios grupos rupremacistas, algo que él ha negado en numerosas ocasiones.