Serbia y Kosovo aceptan volver a la mesa de diálogo

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, y el primer ministro de Kosovo, Avdullah Hoti, participaron ayer en una reunión telemática que debía servir de introducción preparatoria para la reanudación del diálogo directo, anunciado para el jueves 16 de julio entre Serbia y su antigua provincia, que se prevé que podrá llevarse a cabo en Bruselas y de forma presencial. El Alto Representante para la política exterior europea, Josep Borrell, que es el mediador en este diálogo, ha pedido a las dos partes «valentía política» para llegar a «un acuerdo integral, final y legalmente vinculante de normalización».

Vucic señaló que la conferencia de ayer había permitido pactar los temas de la reunión del jueves, pero no hizo más indicaciones sobre detalles concretos de la agenda. Sin embargo, el primer ministro kosovar insistió en que este proceso deberá llevar al reconocimiento de la independencia de su país por parte de Belgrado. «Ahora entramos en una fase final que sólo tiene sentido si se produce un reconocimiento entre los dos países. Yo lo veo así y así será, porque este proceso no tiene alternativa».

Diálogo estancado
El diálogo entre Belgrado y Pristina estaba estancado desde 2019 después de ocho años de esfuerzos infructuosos. Para la Unión Europea, el objetivo del proceso es «una normalización legalmente vinculante» que permita desbloquear una situación que según Borrell perjudica a los dos. «La falta de una solución está lastrando el desarrollo de ambas partes», dijo el Alto Representante, en referencia al hecho de que la UE vincula cualquier proceso de acercamiento tanto de Serbia como de su antigua provincia a la condición de que lleguen a un acuerdo sobre sus relaciones. Sin embargo, Bruselas también teme que un paréntesis demasiado largo en el camino de Serbia hacia la UE favorezca el proceso de infiltración en la zona de los Balcanes de otras potencias, como Rusia, Turquía o China, y apague el interés europeo de los países que desde hace décadas aspiran a convertirse en socios de la UE.

La llegada de Borrell al cargo de jefe de la diplomacia europea fue recibida con mucha desconfianza por parte de Kosovo, porque España es el país que lidera la posición más firme en cuanto a la reserva del reconocimiento de la independencia de Kosovo, proclamada en 2008 y reconocida por Estados Unidos, Francia y Alemania, entre otros muchos países.

En estos contactos también ha participado el representante especial de la UE para el diálogo entre Belgrado y Pristina, el antiguo ministro de Asuntos Exteriores eslovaco Miroslav Lajcak y el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel.

Thaci, vetado por su turbio pasado en la guerra
Las negociaciones entre Serbia y Kosovo debían haberse celebrado paralelamente en Washington, bajo los auspicios de Estados Unidos, que es el principal aliado de Kosovo. Sin embargo, la Fiscalía del Tribunal Especial sobre Kosovo (una sección de Tribunal de La Haya) lanzó una acusación formal contra el actual presidente de Kosovo, Hashim Thaci, por obstrucción a la labor de este tribunal, de manera que no pudiera avanzar en las investigaciones que tratan de aclarar su papel en el conflicto contra la represión serbia. Debido a estas acusaciones, Estados Unidos suspendió su mediación y en el caso de la UE ha tenido que ser sustituido por su primer ministro Hoti. Considerado como un héroe de la independencia, hay versiones que le implican en asesinatos, tráfico de heroína, robo, contrabando de gasolina y trata de personas.