Putin visita al gran templo ortodoxo del Ejército después de no acudir a su consagración

El Templo Principal de las Fuerzas Armadas rusas, que se erige majestuoso en el entorno castrense del Parque Patriot, en localidad cercana a Moscú de Kubinka, se terminó de construir hace pocas semanas y debió haberse inaugurado el pasado 9 de mayo con motivo del 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.

Sin embargo, la pandemia de coronavirus retrasó su consagración, que tuvo lugar el pasado día 14 de junio con la presencia de Kiril, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. Pero el presidente Vladímir Putin, de quien partió la idea de levantar esta joya de la arquitectura eclesiástica, no acudió. Nadie explicó la razón de tal ausencia, pero en Rusia todos han interpretado que fue una manera de expresar su contrariedad con el hecho de que uno de los mosaicos del templo le representaban a él y a otros miembros del la cúpula del poder ruso. También aparecía el dictador soviético, Iósif Stalin, en una bandera.

Polémica
Las fotos con los rostros de Putin, Shoigú, los presidentes de la dos Cámaras del Parlamento y otros dirigentes en las paredes de la catedral fueron publicadas por la prensa rusa hace ahora justo dos meses. Se desató tal polémica que el máximo dirigente ruso, a quien a menudo acusan de fomentar el culto a su personalidad, ordenó la retirada del mosaico. La imagen de Stalin en el estandarte también desapareció, aunque no del todo, ya que fue a parar a un museo aledaño.

Pero Putin, que puso la primera piedra de esta enorme construcción, tenía pendiente trasladarse hasta allí para ver el resultado de los trabajos y rezar una oración. Lo hizo ayer en compañía de Kiril y Shoigú. La iglesia tiene un altura de 95 metros y es la tercera más alta del mundo entre las ortodoxas, por detrás de la de Cristo Salvador en Moscú y la de San Isaac en San Petersburgo.