Obama ajusta cuentas con los republicanos en su nuevo libro

Barack Obama asegura en su nueva biografía, que sale a la venta este mismo martes, que cree que su victoria como primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos tuvo un papel importante en el advenimiento de la ola populista que aupó a Donald Trump a la presidencia en 2016. «Era como si mi sola presencia en la Casa Blanca hubiera despertado un pánico profundamente arraigado, una sensación de que el orden natural había sido alterado», escribe Obama en estas memorias, tituladas «Tierra prometida» (Penguin Random House).

La relación entre ambos mandatarios ha sido tensa, por decir algo. Según revela en su libro Obama, Trump se ofreció en 2010 a coordinar la respuesta del gobierno federal al vertido de petróleo de

Portada del libro BP en el golfo de México, una propuesta que fue amablemente rechazada. Después, el magnate circuló la idea de construir un salón de baile dentro de la Casa Blanca, una oferta que tuvo la misma respuesta. Entonces, según Obama, llegó la campaña de un Trump resentido en su contra.

«Donald Trump comenzó a circular alegaciones de que yo no había nacido en EE.UU. y, por lo tanto, era un presidente ilegítimo. A millones de estadounidenses asustados por tener a un hombre negro en la Casa Blanca, les prometió un remedio para sus miedos raciales», escribe Obama. El expresidente se vio obligado a hacer público su certificado de nacimiento y se burló de Trump en la cena de los corresponsales de la Casa Blanca de 2011, en la que este último estaba presente. En seis años, le sucedería en la presidencia.

Obama afirma que en principio no se tomó en serio las provocaciones de Trump, que entendió como una versión exagerada de los intentos del Partido Republicano de explotar los miedos de muchos estadounidenses blancos sobre el hecho de tener un primer presidente negro. Esta estrategia, según él, viró de los extremos al centro del partido.

«A millones de estadounidenses asustados por tener a un hombre negro en la Casa Blanca, [Trump] les prometió un remedio para sus miedos raciales»

«En ese sentido, no había mucha diferencia entre Trump y [John] Boehner o [Mitch] McConnell. Ellos también entendieron que en realidad no importaba si lo que decían era cierto», escribe Obama en referencia a los líderes republicanos de entonces en la Cámara de Representantes y el Senado. El expresidente añade: «De hecho, la única diferencia entre el estilo de política de Trump y el de ellos fue la falta de inhibiciones de Trump».

Para Obama, Trump es la guinda de un pastel que comenzó a hornearse en el momento en que él se presentó a las elecciones. Una muestra del rechazo que provocó entre las bases republicanas es la elección de Sarah Palin, la exgobernadora de Alaska, como candidata a la vicepresidencia con John McCain.

Obama, que la describe como inepta, es especialmente duro con ella. «A través de Palin, parecía como si los fantasmas oscuros que durante mucho tiempo habían estado al acecho en los márgenes del Partido Republicano moderno (xenofobia, antiintelectualismo, teorías de conspiración, paranoia, una antipatía hacia razas negras y oscuras) hallaron su camino hacia el centro del escenario político», escribe Obama.

Elogios sobre Biden
Obama no recuerda a todos los republicanos del mismo modo. En sus memorias detalla su buena relación con su antecesor, George W. Bush, con quien fue extremadamente crítico en su campaña a la presidencia en 2008, en especial por la guerra de Irak y la gestión de los efectos del huracán Katrina. Pero el traspaso de poderes «ya sea por su respeto por las instituciones, las lecciones aprendidas de su padre, los malos recuerdos de su propio traspaso de poderes o simplemente por su decencia, el presidente Bush terminaría haciendo todo lo posible para que las 11 semanas entre mi elección y su partida transcurrieran sin problemas», escribió Obama.

Ahora, Trump está bloqueando el traspaso de poderes al negarse a aceptar el triunfo de Joe Biden en las elecciones. Obama alaba profusamente a Biden, que fue su vicepresidente del principio al final, aunque en 2016 se opuso calladamente a que tomara las riendas del partido para que pudiera hacerlo Hillary Clinton, a quien él mismo derrotó en las primarias de 2008.

Obama y Biden, cuando eran presidente y vicepresidente de EE.UU., respectivamente

AFP
Sobre Biden, Obama dice que es un negociador nato, un conciliador, por eso le eligió como enlace con el Capitolio, un emisario siempre de fiar.

«Una de las razones por las que había elegido a Joe para actuar como intermediario, además de su experiencia en el Senado y su experiencia en el poder legislativo, era mi convencimiento de que, en la mente de McConnell [el líder republicano], las negociaciones con el vicepresidente no enardecían a las bases republicanas de la misma manera que cualquier cooperación con Obama (negro, musulmán, socialista)», escribe el presidente de sí mismo.

Esta es la tercera autobiografía de Obama. La primera fue «Sueños de mi padre» en 1995 y la segunda fue «La audacia de la esperanza», en 2006. Michelle Obama publicó sus propias memorias, «Mi historia», en 2018, un libro que fue un éxito de ventas. Según varios medios de EE.UU., Penguin Random House pagó a los dos Obama juntos un anticipo de 65 millones de dólares (55 millones de euros) por sus memorias.