Merkel pide prudencia ante la desescalda y muestra temor por el futuro económico

Los grandes eventos seguirán prohibidos en Alemania hasta octubre, quedará en pie la distancia de 1,5 metros y la mascarilla, pero tras las vacaciones de verano, colegios y guarderías comenzarán ya a funcionar con normalidad. «Mientras no haya vacuna, el virus sigue siendo una amenaza», insistió la canciller Merkel tras la primera reunión presencial con los presidentes de los Bundesländer, «pero las estrategias que hemos seguido hasta ahora han demostrado su eficacia y seguiremos aplicándolas». «Llevaremos a cabo amplias campañas de test, tanto en los colegios como en las guarderías a principios de curso, con la aceptación de los padres y de los centros educativos», explicó a su lado el presidente de Baviera, Markus Söder, «nuestro éxito hasta ahora se ha basado en los test y en la efectividad del sistema sanitario, por lo que queremos seguir ampliando esas medidas». «Una lección que hemos aprendido de la pandemia es que el sistema de salud debe expandirse», explicó Söder, «es como el departamento de bomberos. No será abolido después de extinguir un incendio. Y el coronavirus es como una chispa que puede iniciar en cualquier momento un nuevo incendio forestal».

Antes de ver a los presidentes de los Bundesläder y de la declaración gubernamental que hará hoy ante el pleno del parlamento, Merkel mantuvo ayer una reunión a puerta cerrada con el grupo parlamentario de la CDU de la que se han filtrado algunos contenidos. El tono en que la canciller describió la situación actual no fue nada tranquilizador. Reconoció el peligro de rebrotes, como el nuevo foco registrado ayer en un matadero y una planta de empaquetado de la empresa cárnica Tönnies, en Renania del Norte-Westaflia, con 657 infectados desde el lunes que afortunadamente no se han traducido en muertes. Pero sobre todo se refirió a una crisis económica en Alemania y Europa «como nunca antes hemos visto».

Demostrar confianza
Merkel destacó los «7 millones de trabajadores en régimen de jornada reducida solo en mayo, en comparación con los 1,5 millones que tuvimos en lo peor de la anterior crisis». «Tenemos todavía una montaña de trabajo ante nosotros», dijo Merkel a los diputados conservadores, «y cuando veo las noticias por la noche, la alegría de las vacaciones en Mallorca y en Grecia, y luego vuelvo a mirar las cifras económicas, sinceramente no sé si nuestras esperanzas se corresponden con la realidad». En este contexto, Merkel adelantó que no cree que se vaya a lograr todavía ningún avance en la cumbre de jefes de gobiernos europeos por videoconferencia del viernes. «No esperamos nada al menos hasta julio», dijo, y defendió la propuesta franco-alemana de Fondo de Reconstrucción alegando que «los créditos no son atractivos para muchos países porque la Comisión no puede conseguirlos más baratos que los Estados».

«Es crucial que el Gobierno demuestre ahora confianza y la capacidad de actuar», justificó la ampliación del presupuesto 2020, un anexo de 62.500 millones de euros para implementar los en total 1,3 billones en ayudas pactadas por la gran coalición y que llevará a Alemania a un déficit récord del 7,5% del PIB.