La vacuna de Oxford protege a los más vulnerables al Covid-19

Tras el anuncio de los positivos resultados de las vacunas para Covid-19 de Pfizer y Moderna, hoy se publican en la prestigiosa revista «The Lancet» los datos en fase 2 de la vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca. Son muy esperanzadores: la vacuna es segura y provoca una respuesta inmunitaria en personas mayores sanas. Precisamente es este grupo el que tiene un riesgo desproporcionado de desarrollar una enfermedad grave por Covid-19, por lo que es esencial que cualquier vacuna sea eficaz en este colectivo.

El estudio, llevado a cabo de 560 adultos sanos, incluidos 240 personas de 70 años, muestra que la vacun
a se tolera mejor en las personas mayores en comparación con los adultos más jóvenes y produce una respuesta inmunitaria similar en ambos grupos etarios.

Los autores señalan que sus hallazgos podrían ser alentadores si las respuestas inmunitarias encontradas en su estudio están asociadas con la protección contra la infección por el coronavirus, pero este ensayo no evaluó la eficacia y los ensayos de fase 3 están en curso para confirmarlo.

Los investigadores han visto que la vacuna induce respuestas inmunes en ambas partes del sistema inmunológico en todos los grupos de edad y en dosis bajas y estándar. Así, genera una respuesta de células T dentro de los 14 días posteriores a la primera dosis de vacunación (respuesta celular), y una respuesta de anticuerpos dentro de los 28 días posteriores a la dosis de refuerzo de la vacuna (humoral). [Una respuesta celular podría identificar y atacar células infectadas con el virus y la humoral detectaría y destruiría al virus cuando circule en la sangre o en el sistema linfático].

Los ensayos de fase 3 están en curso para confirmar estos resultados –así como la eficacia de la vacuna– para proteger contra la infección en una panoplia más amplia de personas, incluidos los mayores con patologías previas.

«Las poblaciones con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave por Covid-19 incluyen a personas con patologías previas y a los mayores»

El autor principal del estudio, Andrew Pollard, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), asegura que, «en ocasiones, las respuestas inmunitarias a las vacunas son peores en los mayores porque el sistema inmunológico se deteriora gradualmente con la edad, lo que también los hace más susceptibles a las infecciones». Por eso, insiste, «es crucial que las vacunas Covid-19 se prueben en este grupo que también es prioritario para la inmunización».

En este sentido, Maheshi Ramasamy, de la Universidad de Oxford, apunta que las sólidas respuestas de anticuerpos y células T observadas en las personas mayores en el estudio son alentadoras. «Las poblaciones con mayor riesgo de enfermedad grave por Covid-19 incluyen a personas con patologías previas y a los mayores. Esperamos que esto signifique que nuestra vacuna ayudará a proteger a algunas de las personas más vulnerables de la sociedad, aunque se necesitarán más investigaciones antes de estar seguros».

El nuevo estudio es el quinto ensayo clínico publicado de una vacuna contra el SARS-CoV-2 probado en una población de personas mayores. Es cierto que otras vacunas Covid-19 generan respuestas inmunitarias en este grupo, es difícil comparar los resultados entre diferentes investigaciones.

Por ejemplo, un estudio con la vacuna de ARNm de Moderna mostró respuestas inmunes similares en jóvenes y ancianos, mientras que otros ensayos, realizados con la vacuna CanSino de dosis única de Pfizer / BioNTech, y la de SinoPharmm apuntan respuestas más bajas en personas mayores.

Este ensayo dividió a los 560 participantes –160 de 18 a 55 años, 160 de 56 a 69 años y 240 de 70 años o más– en 10 grupos. Todos recibieron la vacuna a una dosis baja o estándar o una vacuna de control –la vacuna conjugada antimeningocócica–.

Los mayores de 55 años también se dividieron en grupos y recibieron una o dos dosis con 28 días de diferencia. El estudio incluye solo participantes sanos y no aquellos con comorbilidades.

(La OMS) ha dado unos criterios: deben dirigirse a los grupos de mayor riesgo, además de su seguridad y eficacia en la prevención de enfermedades y/o transmisión

Antes de recibir la vacuna, a todos los participantes se les hizo un análisis de sangre para determinar si habían sido previamente infectados con SARS-CoV-2. Se excluyó a aquellos que tenían anticuerpos.

La vacuna mostró una inmunogenicidad similar en todos los grupos de edad después de una dosis de refuerzo. Indujo anticuerpos contra la proteína de pico de SARS-CoV-2 y el dominio de unión al receptor 28 días después de una única dosis baja o estándar en todos los grupos de edad. Después de la dosis de refuerzo, los niveles de anticuerpos aumentaron el día 56 del ensayo, independientemente de la dosis o la edad del participante. Lo mismo se observó con los niveles de anticuerpos neutralizantes el día 42, dos semanas después de la dosis de refuerzo de la vacuna. A los 14 días después de la dosis de refuerzo, 208 de 209 (más del 99%) de los participantes presentaban respuestas de anticuerpos neutralizantes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha esbozado una serie de criterios para las vacunas Covid-19: deben dirigirse a los grupos de mayor riesgo, como las personas mayores, además de ser seguras y eficaces en la prevención de enfermedades y/o transmisión, y brindar al menos seis meses de protección a las personas expuestas con frecuencia al virus, como los trabajadores de la salud.

«Nuestro estudio –argumenta profesora Sarah Gilbert– responde a algunas de estas preguntas sobre la protección de los adultos mayores, pero deja por contestar otras sobre la efectividad y la duración de la protección».

Los investigadores saben que se deben confirmar los resultados en mayores con patologías previas para asegurar que la vacuna proteja a quienes corren mayor riesgo de contraer la enfermedad grave Covid-19.

En cuanto a los efectos adversos, la mayoría fueron leves: dolor y sensibilidad en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, fiebre y dolor muscular; pero fueron menos frecuentes en los mayores que en los más jóvenes.

La mayoría de los efectos adversos fueron leves: dolor y sensibilidad en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, fiebre y dolor muscular

Los autores reconocen, no obstante, algunas limitaciones en su estudio, incluido el hecho de que los participantes del grupo de mayor edad tenían una edad media de 73 a 74 años y pocas patologías previas, por lo que pueden no ser representativos de la población mayor en general, incluidos los que viven en residencias o los mayores de 80 años. Además, señalan que casi todos los participantes eran de raza blanca y no fumadores. El ensayo en fase 3 sí se incluyen personas de diversos orígenes, países y etnias.

«Es alentador que se estén realizando más estudios en poblaciones de personas mayores que esperan ansiosamente una vacuna seguro y eficaz», destaca en Melissa Andrew, de la Universidad de Delhoise de (Canadá), que no participó en el estudio.