La muerte del invento de Segway, la marca que se adelantó al fenómeno urbano de los patinetes

Eran un fenómeno extraño cuando aterrizaron los primeros modelos. Se veían de uvas a peras. Cuando lo hacían, ¡ay cuando lo hacían!, eran el foco de atención de los viandantes. El peculiar invento de Segway anticipó la era de los vehículos personales en las calles. Con el tiempo se incorporaron en los planes estratégicos de los «touroperadores» y agencias de viajes. La mejor forma de conocer una ciudad era recorriendo sus venas a paso ligero. Pero su reconocible diseño ha entrado en zona desconocida: la empresa estadounidense Segway Inc. dejará de producir a partir del 15 de julio su último modelo tras su caída de ventas, según informa Associated Press.

El vehículo más popular funciona como por arte de magia, aunque es pura ingeniería y física. Con solo dos ruedas, los usuarios pueden balancearse para activar el sistema de propulsión. Un aparato que, pese a sus intentos, no ha logrado extenderse de manera masiva entre la población. Empresas turísticas y agentes de la policía han sido los principales clientes de esta marca fundada en 1999 en Bedford (New Hampshire, EE.UU.) por el físico Dean Kamen, del que llegó a decir que había fallecido en 2010, casualmente, mientras probaba un prototipo. En realidad, quien falleció despeñado en un río fue Jimi Heselden
, que había adquirido a la compañía ese mismo año. Kamen, por su parte, ha seguido innovando en biotecnologías.

Aunque con el tiempo ha diversificado su catálogo, su producto más reconocible ha sido un vehículo ligero de dos ruedas laterales con motor eléctrico con autobalanceo controlado por un sistema informático. Fue pionero. Se presentó, de hecho, como una revolución, como un nuevo concepto de locomoción. Sin frenos, acelerador, ni cambios de velocidad: la sola posición del cuerpo hace avanzar o retroceder la máquina gracias a la acción de giróscopos, o lo hace doblar a los laterales. Puede alcanzar una velocidad de alrededor de 16 Kms/h y recorrer 24 kilómetros con su batería.

En la última década ganó popularidad entre los turistas y, sobre todo, entre la policía en las grandes ciudades de Estados Unidos, Europa o Asía, pero nunca gozó del beneplácito del público privado. Entre las personas que se interesaron por este medio de transporte estaba Steve Jobs, cofundador de Apple. Sus inicios tampoco fueron solventes. La compañía se había marcado el reto de vender 50.000 unidades en su primer año, pero tras 21 meses sólo se habían vendido unas 6.000. Junto con su elevado precio, su gran obstáculo fue el temor a accidentes.

En vídeos caseros y comentarios en foros se denunciaban constantemente caídas y fracturas de los usuarios. El miedo a subirse en ellos fue un epitafio adelantado. Incluso personalidades famosas quisieron sorprender a sus seguidores con este producto. Pero para sonada la caída de Usain Bolt
cuando un cámara, subido en un Segway, chocó tras su triunfo en el Campeonato Mundial de Atletismo en Pekín en 2015. Representó un desafío conducirlo porque el conductor tenía que estar equilibrado en un ángulo concreto para que el vehículo avanzara. Si el peso del usuario se desplazaba demasiado hacia otras direcciones, fácilmente podría salir fuera de control y provocar accidentes. De hecho, se prohibieron en algunas ciudades.

La presidenta de la compañía, Judy Cai, anunció esta decisión haciendo hincapié en que, a pesar de que las ventas cayeron durante la crisis sanitaria, la medida ya estaba tomada con antelación. El modelo básico, que transporta a un pasajero de pie en una amplia plataforma, representó menos del 1,5% de los ingresos de la compañía el año pasado. Además, se despedirán a 21 empleados y otros 12 permanecerán en el cargo durante un periodo máximo de cinco años.

Alrededor de 6.000 unidades fueron retiradas en 2003 después de que varios pasajeros resultaran heridos en caídas como resultado de que las baterías perdían tracción conforme se aproximaban a su descarga. «En su primera década, el Segway se convirtió en un elemento básico en la seguridad y ha cumplido la ley, y ha sido un vehículo personal eficaz y eficiente», añadió Cai. Desde 2017, Segway ha incursionado en el incipiente mercado de los «scooters» eléctricos, que han inundado las calles de las grandes ciudades en los últimos años.