La inseguridad obliga a MSF a suspender su trabajo en la maternidad que sufrió un atentado en Kabul

Médicos Sin Fronteras (MSF) suspende su actividad en el hospital materno infantil de Kabul donde fueron asesinadas 25 personas hace un mes, entre ellas 16 madres y dos niños. La organización internacional anunció su decisión «tras constatar que las madres, los bebés y el personal sanitario fueron el objetivo deliberado del ataque. Y que por tanto, aun sin tener información precisa sobre los perpetradores o el motivo del asalto, es posible que otros ataques similares ocurran en el futuro», según Filipe Ribeiro, representante de MSF para Afganistán.

El 12 de mayo el terror volvió a demostrar que no conoce líneas rojas en este país. Al menos 39 personas murieron en un doble ataque contra la maternidad del hospital situado en el barrio de Dashti Barchi de la capital y un funeral en la provincia de Nangarhar. Los talibanes, inmersos en un proceso de paz con Estados Unidos, se desvincularon de unos ataques que siguieron los patrones de atentados cometidos en el pasado reciente por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). El hospital, uno de los que apoya MSF en el país, fue asaltado a primera hora de la mañana por tres hombres armados que se atrincheraron en su interior y las fuerzas especiales necesitaron varias horas para reducir a los agresores. MSF reveló que las madres «fueron asesinadas a tiros sistemáticamente, cinco de ellas en pleno parto».

Thierry Allafort-Duverger, director general de MSF en Francia, admitió que «éramos conscientes del riesgo que supone estar presentes en Dashte Barchi, pero nunca habríamos imaginado que alguien aprovechara la extremada situación de vulnerabilidad en la que estaban esas mujeres para venir a exterminarlas. Mujeres que estaban a punto de tener a sus bebés o que acababan de dar a luz». Para Allafort-Duverger, permanecer allí «significaría aceptar la pérdida de tantas vidas humanas como un elemento más de nuestra actividad. Y esto es inconcebible para nosotros».

Enormes consecuencias
La suspensión de actividades se limita a la maternidad de Dashte Barchi, donde en 2019 nacieron casi 16.000 bebés, y tendrá «enormes consecuencias para el más de un millón de personas que vive en la zona», según MSF. La organización mantiene sus programas médicos en las provincias afganas de Helmand, Herat, Kandahar, Khost y Kunduz. El trabajo en Afganistán es complicado y más de 70 empleados y pacientes de MSF han sido asesinados en los últimos 17 años. En 2004 suspendieron todas sus actividades tras un atentado en el que murieron cinco de sus empleados en la provincia de Badghis, pero regresaron cinco años después.