Kamala Harris, la fiscal que saldrá a morder

Kamala Harris tuvo su gran presentación en sociedad en agosto en la convención demócrata, cuando fue elegida candidata a la vicepresidencia por Joe Biden. Harris, senadora desde 2016 por California, era la opción obvia para el candidato demócrata. En campaña, Biden anunció que elegiría a una mujer para la vicepresidencia. Tras las tensiones raciales de este verano, se esperaba que fuera además de una minoría. Harris cumple todos esos requisitos -es hija de jamaicano y de india- y alguno más: tiene un perfil moderado, un historial pionero y bien vestido como la primera fiscal general de California y una de las primeras mujeres negras en el Senado, su historia está conectada con los inmigrantes -sus padres lo fueron- y es joven -55 años-, algo importante para un candidato falto de energía como Biden.

En su corta carrera en Washington, ha demostrado que le sale la raza de fiscal implacable. Ha sido una interrogadora dura, que pone a sus rivales contra las cuerdas, como hizo en la confirmación del juez Brett Kavanaugh, nominado por Donald Trump al Tribunal Supremo. «Nadie fue más maleducada», dijo el presidente sobre ella en un reciente mitin.

Lo previsible es que Harris salga a morder esta noche frente a Mike Pence y que buena parte de su estrategia se centre en la crisis del Covid-19, relanzada al centro de la vida política por el positivo de Trump de la semana pasada. Pence fue quien Trump puso al frente del grupo de trabajo de la Casa Blanca para controlar la epidemia que, nueve meses después de los primeros contagios, acumula decenas de miles de nuevos casos cada día y se ha cobrado ya más de 210.000 muertos.

Harris puede ser muy dura en los debates. El año pasado, se lanzó a la carrera presidencial y participó en varios de estos encuentros con el resto de candidatos demócratas. No estaba entre las favoritas y se quedó sin opciones a las primeras de cambio. Pero dejó detalles de que prepara ataques feroces en los debates, y Biden lo sabe mejor que nadie. En el primer debate demócrata, le acusó de entablar alianzas legislativas con senadores segregacionistas y de oponerse al envío de estudiantes negros a colegios blancos. Eso era entre compañeros de partido. Con Pence, y con toda la atención puesta en la recta final de la campaña, sera mucho más dura.