El sospechoso de asesinar a Madeleine solicita libertad condicional

Desde que la policía alemana publicó su fotografía y lo identificó como el único sospechoso del secuestro y asesinato de Madeleine, Christian Brückner teme por su seguridad. Desde 2011 cumple una pena de prisión por otro delito en la cárcel de Kiel, en el norte de Alemania, que terminaría en enero de 2021. Ya ha sido trasladado a un pabellón de aislamiento, pero su abogado asegura que se siente amenazado por otros reclusos y ha solicitado oficialmente ante las autoridades judiciales que cumpla lo que le queda de condena en régimen de prisión condicional, lo que le permitiría vivir en el exterior de la cárcel y acudir solamente una vez a la semana al centro penitenciario o a una comisaría de policía que estableciese el juez.

Si esto ocurre y Brückner es efectivamente el asesino de la niña británica, como sostiene la Fiscalía de Braunschweig, dispondría de libertad de movimientos para borrar las pruebas que puedan quedar de aquel crimen. Pero para evitarlo sería necesario que los fiscales aportasen un material probatorio que vinculase directamente a este hombre con la muerte de Madeleine y que todavía no han hallado. El caso Madeleine vuelve a entrar en una espiral de confusión y contradicciones que amenaza con volver a cerrar la investigación.

El fiscal de Braunschweig, Hans Christian Wolters, asegura ha escrito a los padres de la niña para informarles sobre el estado de la investigación y que les ha confirmado que no tiene dudas de que la niña está muerta, aunque sin entrar en detalles. Para no poner en peligro las pesquisas todavía en curso. La investigación se centra, les ha dicho, en averiguar dónde pudo esconder el cadáver Brückner, y la policía alemana ha publicado fotos del sospechoso, de los vehículos que conducía en 2007 y ha ofrecido 10.000 euros de recompensa a cualquiera que pueda aportar una pista. Tiene un largo historial de delitos de violencia sexual a sus espaldas, estaba esa noche en las inmediaciones del apartamento en Praia da luz y comentó en un chat previamente que tenía ganas textualmente de cazar algo pequeño y usarlo durante días. Los padres de Madeleine, sin embargo, han declarado a la prensa británica que no han recibido esta información de la Fiscalía de Braunschweig.

La semana pasada, Brückner cumplió dos tercios de su actual condena y por tanto puede acceder al derecho a un régimen de libertad anticipada. La policía está investigando una posible conexión entre la desaparición de la pequeña Maddie y el asesinato de Claudia Ruf, de 11 años. La estrategia, ante la ausencia de pruebas definitivas para juzgarlo por el caso Madeleine, es relacionarlo contra reloj con otros delitos similares. El poder judicial alemán está ahora aclarando quién debe decidir sobre la solicitud de libertad condicional. El tribunal de distrito de Schleswig-Holstein Kiel ha remitido la decisión al tribunal de distrito de Baja Sajonia Braunschweig. En su opinión, «no es responsable localmente». Según fuentes del equipo de Kiel, los colegas de Braunschweig deberían decidir suspender la sentencia restante si se atienen la situación judicial a fecha de hoy. Antes de ser trasladado a una prisión en Kiel, el acusado estaba en Wolfenbüttel, Baja Sajonia. Durante este tiempo, el tribunal de Braunschweig ya había tramitado una solicitud de libertad condicional que ahora pesa en la alegación de sus abogados. La fiscal Stephanie Gropp opina sin embargo que «Brückner no es un casos susceptible de aplicación de libertad condicional. No estaremos de acuerdo con eso».

Los fiscales pueden probar que estuvo en las inmediaciones del apartamento donde Madeleine McCann, que en ese entonces tenía tres años, desapareció mientras estaba de vacaciones en Portugal en 2007. Allí mantuvo una conversación telefónica con un posible cómplice que podría haberle confirmado que los padres estaban cenando en un restaurante cercano y que, por tanto, los niños se encontraban solos. Poco antes había comentado en un chat sus intenciones. Aunque lo más indicativo para el equipo fiscal es su historial delictivo, que apunta a un perfil que, sumado a las pruebas circunstanciales, hace prácticamente imposible pensar que se tratase de una casualidad.

En diciembre de 2019, fue sentenciado a siete años de cárcel por un tribunal en Brunswick, en el estado de Baja Sajonia, por violar a una mujer estadounidense de 72 años en Portugal en 2005. Este delito tuvo también en Praia da Luz, solo un año y medio antes de que Madeleine desapareciera en el mismo complejo hotelero en 2007, aunque esta condena está actualmente bajo revisión en los tribunales alemanes debido a un posible error legal sobre los tecnicismos en el caso de extradición de Portugal a Alemania.

La investigación policial conjunta de la policía portuguesa y alemana sobre Brückner comenzó después de que las autoridades recibieran un aviso en Alemania en 2017. Un amigo de Brückmer informó sobre un «comentario inquietante» que hizo en un bar en Alemania, mientras miraban la cobertura de noticias de televisión del décimo aniversario de la desaparición de Madeleine. Cuando Madeleine desapareció, vivía en una caravana Volkswagen con matrícula de Westfalia, blanca con una franja amarilla, y conducía además un Jaguar rojo. El día después de que Madeleine desapareciese, el sospechoso transfirió el Jaguar al nombre de otra persona.

También ha sido investigado por la desaparición de una niña alemana de cinco años, llamada Inga, durante una fiesta familiar en Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania, el 2 de mayo de 2015 y nunca fue encontrada. En total, acumula 17 condenas anteriores, por robo, falsificación, tráfico de drogas, delitos con armas de fuego, violación y abuso sexual de niños. Su biografía completa el perfil: nacido en Baviera en 1977 y creció en un hogar infantil. En 1994, un tribunal de Würzburg le impuso una primera pena de prisión de dos años por abusar sexualmente de un niño. El perito psiquiatra lo ha descrito como «un depredador sexual que ya ha sido condenado por crímenes contra niñas».