Coronavirus: Higiénica, quirúrgica, de tela… ¿Qué mascarilla debería llevar puesta?

Se prepara para salir de casa. Recoge la cartera, el móvil y las llaves. Y cuando está a punto de poner un pie en la calle se da cuenta de que se deja algo atrás y que es importante. La mascarilla. Tan geenralizada en otros países como Japón o China, en España su uso ya es obligatorio desde el 21 de mayo tanto en espacios al aire libre como en cualquier espacio cerrado de uso público, siempre que no sea posible mantener una distancia de seguridad de al menos dos metros.

Ese trozo de tela incómodo, que tapa la mitad de la cara y dificulta la respiración es un elemento de protección clave para evitar la propagación del Covid-19, el virus responsable de la muerte de más de 27.000 personas en España (según los datos oficiales) y cerca de 400.000 a nivel mundial. Desde su generalización, ha provocado muchas preguntas: ¿Cuál de todas las disponibles debería llevar? ¿Se puede sustituir por una pantalla de protección facial? ¿Cada cuánto tiempo debe renovarse? ABC responde a estas y otras preguntas para arrojar luz sobre un producto que parece haber llegado para quedarse.

¿Qué mascarilla debería llevar puesta?
Las personas sanas usarán preferentemente mascarillas higiénicas, las personas sintomáticas o asintomáticas positivas deben elegir las quirúrgicas y aquellos que cuiden o estén en contacto con personas positivas (como el personal sanitario) usarán con preferencia mascarillas EPI.

Higiénicas

Las mascarillas higiénicas son un complemento a las medidas de distanciamiento físico e higiene recomendadas por el Ministerio de Sanidad. Cubren boca, nariz y barbilla y están provistas de un arnés que rodea la cabeza o se sujeta en las orejas. Suelen estar compuestas por una o varias capas de material textil y pueden ser reutilizables o de un solo uso. Si son reutilizables, el fabricante indicará el número máximo de lavados. Las no reutilizables deben ser eliminadas después de su uso recomendado. Puede encontrarlas en cualquier establecimiento. El precio de estas mascarillas no está fijado, sin embargo, se pueden adquirir en algunos supermercados por 8,90 euros las diez unidades. La referencia a la norma UNE asegura el cumplimiento de un estándar de calidad.

Quirúrgicas

Son las que acostumbramos a ver en ambientes clínicos. Su objetivo es evitar que el personal sanitario y los pacientes infectados (o sospechosos) transmitan agentes infecciosos. Están diseñadas para filtrar el aire exhalado. Su misión es proteger a quienes están a tu alrededor, evitando la dispersión vírica al estornudar, toser o hablar. Solo las farmacias pueden vender mascarillas quirúrgicas individualmente sin envasar y deben suministrarse en un formato que garantice su protección frente a la contaminación antes de su uso. El marcado CE asegura que el producto cumple con la legislación. La referencia a la norma UNE EN 14683 asegura el cumplimiento de un estándar de calidad. En el etiquetado también figura el tipo I y II (según su eficacia de filtración bacteriana).

EPI/de alta eficacia o autofiltrantes

Este tipo de mascarillas son Equipos de Protección Individual (EPI) y se recomiendan fundamentalmente para su empleo por profesionales para crear una barrera entre un riesgo potencial y el usuario. También pueden estar recomendadas para grupos vulnerables por indicación médica. Las mascarillas EPI tienen como finalidad filtrar el aire inhalado evitando la entrada de partículas contaminantes en nuestro organismo. Según su eficacia de filtración pueden ser de tres tipos: FFP1, FFP2 y FFP3. Por su parte, aquellas con filtros contra partículas se dividen en P1, P2 y P3. Para la protección frente al Covid-19 se recomienda el uso de las FFP2. Este tipo de mascarillas se pueden comprar en farmacias así como en grandes superficies. Su duración depende del fabricante. Pero cuando se note húmeda o sucia hay que cambiarla. En el etiquetado hay que mirar el marcado CE, seguido de cuatro números, que aseguran que el producto cumple con la legislación. La referencia a la norma UNE EN-149 asegura el cumplimiento de un estándar de calidad. El marcaje NR indica que el producto es no reutilizable y el R, que sí lo es.

Niños

Los niños están obligados a usar mascarilla desde los 6 años. No se recomienda el uso de mascarillas higiénicas de talla adulta a menores de 12. Sin embargo, los positivos por Covid-19, con síntomas o asintomáticas positivos, sí deben usar preferentemente mascarillas quirúrgicas con talla de adulto.

Cómo lavarlas

Cada fabricante explica las instrucciones de lavado. Usar un método distinto al recomendado puede deteriorar el producto y perder su efectividad. Aquellas mascarillas de tipo No Reutilizable no deben lavarse ya que no se puede garantizar que conserve sus propiedades. Tampoco se recomienda dar la vuelta a la mascarilla (al margen del tipo que sea).

¿Debería fabricar mis propias mascarillas?

Además de las mascarillas disponibles en cualquier establecimiento, como las higiénicas o quirúrgicas, también es posible fabricarlas por cuenta propia. El Ministerio de Industria ha publicado guías para la fabricación de mascarillas donde se recomiendan una serie de materiales (o combinaciones de materiales) tanto reutilizables como no reutilizables. Sin embargo, su fabricación entraña diferentes riesgos. Para empezar, según indica el farmacéutico y director de los servicios técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Antonio Blanes, la investigación clínica sobre su eficacia es limitada. «Además, es necesario tener precaución ya que ciertos materiales pueden aumentar el riesgo de infección debido a la humedad, la difusión de líquidos y la retención del virus. También pueden provocar irritación o problemas en la piel», explica. Por último, el farmacéutico recuerda que las mascarillas caseras no cumplen la normativa de equipos de protección individual (EPI) ni la de producto sanitario (PS). De forma que no se consideran una protección frente a los virus respiratorios.

¿Son las pantallas protectoras faciales un sustituto de las mascarillas?
El Covid-19 se transmite principalmente por contacto directo de la mucosa de nariz, boca u ojos con las gotas respiratorias que emite un persona infectada al toser o estornudar. Otra vía de contagio son las manos contaminadas con esas gotas, al tocarse las mucosas. La pantalla protectora facial, como recuerda el farmacéutico y director de los servicios técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Antonio Blanes, no está cerrada, por lo que por debajo de la pantalla se pueden escapar estas gotículas. De esta forma, «se podría usar como complemento de protección de las mascarillas, pudiendo incluso prolongar su vida útil, pero no de forma exclusiva», asevera. Según las recomendaciones actuales, estas pantallas se deben usar como protección ocular cuando haya riesgo de contaminación de los ojos a partir de salpicaduras o gotas, como sangre o secreciones.

¿Es necesario llevar guantes?
La población general no debe utilizar guantes más allá de actividades puntuales, como seleccionar una fruta o para entrar o salir del metro. Así lo afirma la farmacéutica y experta en seguridad alimentaria, Gemma del Caño, quien asevera que, siempre que haya acceso a agua o gel hidroalcohólico, «el uso de guantes es un gasto innecesario de un elemento contaminante que no nos va a aportar ningún beneficio». «Si usamos los guantes como nuestras manos, estarán sucios como nuestras manos», añade. Otra forma de evitar el contacto físico con los objetos es la utilización de diferentes ingenios o herramientas. Gemma del Caño no le encuentra sentido. «Intentemos buscar la sencillez en el uso de los recursos que tenemos, a veces creemos que se va a inventar algo que evite que nos tengamos que lavar las manos. Pero ¿es que hay algo más sencillo y eficaz que eso?», indica. Sí que considera una buena idea el uso de la mano no dominante para abrir puertas. «Es una precaución más, pero si nos podemos lavar las manos después, tampoco es crítico», explica.

El peligro de los bulos
Desde que se estableció la obligación de llevar mascarilla en espacios al aire libre o cerrados, han surgido diferentes bulos sobre posibles peligros de su uso. Como respirar nuestro propio CO2 o nuestros «desechos exhalados». El responsable de producto de protección respiratoria de Dräger, José Miguel Belda, desmiente esas afirmaciones. Según indica, «esto no ocurre en absoluto. La mascarilla es un elemento de protección respiratoria. ¿Y qué es lo que hace? Evita que nos contaminemos con ciertas sustancias que están en el ambiente. En el caso del coronavirus impide que nos contagiemos e impedimos contagiar al resto». También es común oír que este sistema de protección produce sensación de asfixia. «Evidentemente, la mascarilla ofrece una resistencia respiratoria. No respiras igual de bien que cuando no llevas nada, te cuesta un poco más. Habrá gente que lo lleve mejor o peor, pero vamos a tener que convivir con ello», afirma el experto de Dräger. Más allá de los bulos o noticias falsas, alerta del peligro de la venta de mascarillas con certificados falsos. «Disponemos de un correo de atención al cliente y de teléfonos donde resolvemos dudas sobre estos productos sean o no Dräger», informa José Miguel Belda.

Comunicarse con la mascarilla
La mascarilla perjudica nuestra capacidad para comunicarnos. Así lo afirma la psicóloga Gema Sánchez Cuevas. «Las mascarillas obstaculizan mucho la gestualidad y se atenúa el tono de la voz. Tenemos gran parte de la cara tapada, y esto es una gran barrera, ya que entre un 55 y 60 por ciento de la información que recibimos de los demás es proporcionada precisamente por aspectos no verbales que proceden de todo el cuerpo y especialmente de la cara», explica. A pesar de estas dificultades, la psicóloga considera que es posible subsanar este problema hasta cierto punto. Por ejemplo, mediante la comunicación a través de la mirada. Según explica, «las cejas y los ojos tienen mucho que decirnos, incluso esas pequeñas arrugas que se forman alrededor de estos últimos. Y a la que hay que sumar el tono de la voz, el movimiento de la cabeza, las manos y el cuerpo en general. Son tiempos de entrenarnos en gestualidad». De acuerdo con la psicóloga, parpadear mucho se relaciona con nerviosismo, pensar en muchas cosas a la vez, pero también con indignación, enfado o cierto interés por parte del otro. «Las pupilas dilatadas son un indicativo de que se experimenta atracción y también interés y si se contraen es porque algo nos indigna o nos sentimos ofendidos», indica.

Cómo poner y quitar la mascarilla
Coge la mascarilla con las manos bien limpias y siempre por los extremos. Ajústela con las gomas tras las orejas, debe cubrir la boca y la barbilla. Apriete la pinza en la nariz. Lávate las manos antes y después en el caso de recolocarla. La mascarilla debe ser desechada y sustituida por otra si está dañada o si la respiración se vuelve difícil. Las barbas o accesorios decorativos (como los piercings) pueden impedir una fijación satisfactoria entre la cara y el sello facial de la mascarilla, por lo que no se pueden utilizar.

Para retirarla, primero, debes lavarte las manos con agua y jabón o con una solución hidroalcohólica. Segundo, debes retirar la mascarilla sin tocar su parte frontal. Tercero, debes desechar la mascarilla en un contenedor provisto con una bolsa de plástico (preferiblemente con una doble bolsa) y, a ser posible, con tapa y control no manual. Cuarto, debes lavarte de nuevo las manos. Por último, se recomienda por cuestiones de seguridad e higiene no llevar la mascarilla más de 4 horas seguidas. Si la usa menos tiempo puede guardarla, pero debe almacenarla en una bolsa bien cerrada.